“ODIO LOS LUNES”
¿Repites esto como el estribillo de la última canción de Quevedo que escuchaste en la radio?
Yo si, esa frase me la repetía mi cerebro una y otra vez, tantas veces como pausaba la alarma del móvil cada mañana.
Le añadía ración doble de edulcorantes a mi café con leche, para evitar el sabor amargo de la frustración que invadía mi paladar, antes de salir hacia el trabajo.
Las horas del reloj pasaban lentas delante de aquel ordenador, lleno de correos electrónicos sin leer, lista de tareas y notificaciones combatiendo por mi atención.
Compañeros contando sus aventuras de fin de semana, con nostalgia, exagerando las historias, esperando la próxima subida del salario mínimo interprofesional.
Sentía una desconexión profunda de mi misma cada vez que tenía una reunión en aquella sala enorme de muebles oscuros y tapetes desgastados.
¿Te resulta familiar?
Un día comprendí que “lo normal”, no tiene por qué “normalizarse”.
Gracias al estrés y la ansiedad del trabajo.
Allí sentada en aquella fría estancia, empecé a cuestionarme si realmente esa era la vida que me esperaba hasta la jubilación, si es que yo alcanzaba a llegar a esa edad, viva.
Fue entonces cuando me sumergí en un viaje profundo de autoconocimiento, explorando múltiples opciones.
Buscando una salida de ese bucle que me diese paz.
Intentando encontrar mi lugar en el mundo, donde me sintiese valorada, útil y auténtica.
- Levantarme cada mañana con entusiasmo y alegría, conectada con un propósito más profundo que aporte un servicio significativo al mundo.
- Abrir mi mente a oportunidades de crecimiento y desarrollo continuo pudiendo poner el foco en mis habilidades innatas para potenciarlas, en lugar de tener que esconderlas y conformarme con un trabajo que me diera una falsa estabilidad.
- Tomar decisiones y marcar mi propio camino confiando en mis talentos, sin depender de la aprobación de los demás.
- Trabajar en un entorno donde pueda ser fiel a mi misma, sin tener que fingir ni comprometer mis valores y creencias potenciadoras.
Cuando pensaba que todo aquello era imposible.
Cuando creía que me estaba volviendo loca y que nada tenía sentido en mi cabeza.
Cuando estaba a punto de resignarme y volver a la “normalidad” de los odiados lunes.
Mi mapa del Geniotipo me aportó claridad.
Y me demostró que mi potencial no era algo finito.
Encontré un nexo común a todos mis talentos para emprender nuevos proyectos con los que disfrutar generando más dinero y contribuyendo a crear un mundo mejor.
Me abrió un universo de posibilidades profesionales con las que ya no sería una utopía poder alcanzar la libertad financiera.
Tú también estás a punto de conocer la herramienta más innovadora para saber potenciar todas tus habilidades.
El geniotipo es, sin duda, la mejor herramienta que he encontrado para:
Sacar a la luz ese diamante que tienes dentro, en una sesión única.
Conocer tu “MABUI», la esencia de cada persona que la hace ÚNICA; para que te sientas más alineado con tu propósito vital.
Descubrir tus dones, talentos y habilidades innatas, todo ello a través de un test psicométrico ya validado científicamente.
Despertar opciones en tu cerebro que pueden hacerte ver nuevas oportunidades de negocio, donde antes sólo había ruido.
Tomar el control de tu vida laboral para que disfrutes de ganar dinero con ello, aportando valor desde una conexión con tu alma.
Porque si no estás en coherencia contigo, cada día es como vivir en una cárcel.
Y esta incoherencia impacta directamente en tu bienestar físico y emocional, por no hablar de las relaciones personales.
Pasamos más de un tercio de nuestra vida trabajando, eso en el mejor de los casos, porque esta cifra puede elevarse mucho.
Tan solo un 13% de las personas activas están felices con su área laboral y económica.
Con este panorama, no es de extrañar que haya más de 280 millones de personas en todo el mundo que sufren depresión y ansiedad.
No quiero que seas una de ellas.
La felicidad laboral se ha convertido en un activo valioso, en el camino hacia la plenitud.
Estar en un entorno laboral donde estés bien y te sientas satisfecho, pleno y feliz, es la raíz que conecta con el resto de las áreas de tu vida; y la económica, además, es una de las principales áreas que te conduce a un estado de tranquilidad a diario, sin importar si es lunes o viernes.
Imagina una vida donde el trabajo no sea una carga, sino una fuente de satisfacción y realización personal. Donde cada día te levantes con ánimo y energía para enfrentar los desafíos, sabiendo que estás construyendo un futuro próspero para ti y tu familia.
El autoconocimiento aquí es la clave para conseguir que tu estabilidad económica no sea una preocupación más que consuma tus ganas de vivir.
No es sólo la herramienta, sino que es mucho más lo que puedo ofrecerte si entras a mi comunidad.
Un espacio donde explorar formas de generar abundancia económica y sostenerla, desde tu propósito, con el uso de distintas técnicas que he probado en los últimos años y que han mejorado muchísimo mi relación con el dinero, desde una base sólida y sin edulcorantes.
¿Estás preparado para construir la vida que mereces?
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Existe un Código Deontológico para las personas que estamos formadas oficialmente en la herramienta del Geniotipo (creada por Tony Estruch), esto garantiza fiabilidad y autenticidad en tu sesión. Puedes consultar todos los geniotipadores oficiales en este link.