¿Qué harías tú?
Esta semana ha sido de mucha reflexión.
Por eso he tardado varios días en pasarme por aquí.
Se ve que el mes de julio ha empezado movidito, entre la suplantación de identidad que te contaba la semana pasada, el comienzo de la nueva edición de La Maestría y las decisiones de esta semana.
Más todo el trabajo fiscal que trae per se el mes de julio.🙅🏽♀️
[Si, sigo haciendo trámites fiscales, pero mejor no preguntes…]
Esta semana me agobié, por distintos motivos pero uno de ellos fue recibir un regalo.
Si, lo que lees…
A veces no estamos preparadas para recibir regalos.🙏🏽
A veces el regalo que recibimos requiere de nuestro compromiso y si no estamos preparadas, saltan las alarmas.
Saltan los miedos.
En mi caso fue así.
Llevaba ya varias semanas reflexionando sobre mi último año, un año intenso.
Quien tiene hijos lo sabe bien, crear algo de la nada, alimentarlo, ponerle energía, corazón y alma (como a un bebé) no es tarea fácil.🤱🏽
[Y menos compatibilizar todo eso con otra empresa, pareja, familia, amigos, baile….]
Te lo confieso, a veces siento que no avanzo, es como si yo viviese corriendo pero el mundo camina a cámara lenta.
De pronto, se me olvida todo lo que he hecho en un año…🙈
[Menos mal que están mi chica y mi amiga Lauri para recordármelo… gracias]
Sin ir más lejos, este domingo pasado, hizo un año del primer taller on line que llevó el sello de mi marca Alquimia Financiera.🎂
Así que repasando mentalmente, sobre todo este año 2025, sentía que tenía que bajar el ritmo, que no es posible añadir más cosas en mi agenda…
Sentía que otra vez me estaba polarizando a lo masculino, a la acción constante, a la obsesión por cumplir objetivos y métricas.
Me estaba olvidando de disfrutar, de nutrir y de sostener (me).🫂
Así que cuando salí elegida en el sorteo de una mentoría individual para trabajar con uno de mis mentores del último año, Dani Marín, pensé…
«Y ahora qué hago?…»
Y en menos de 3 días debía tomar una decisión:🤔
1) Aceptar y añadir todavía más acción y exigencia a mi agenda pero en 3 meses trabajar en mi cuerpo y en mi energía física y sentirme más fuerte, ágil y vital….
2) O rechazar y empezar a soltar el perfeccionismo, la autoexigencia aunque eso suponga perder una oportunidad que posiblemente no se vuelva a repetir gratis.
Difícil decisión….
¿Qué crees que hice?
Me encantará que comentes este post y saber qué elegirías tú en mi situación.💌
Si quieres saber cómo terminó la historia, mañana jueves lo podrás escuchar de mi propia voz en el episodio #72 «Decisiones y Miedos» de mi podcast.🎙️
Un audio íntimo contado desde la más profunda reflexión en medio del huracán.
Suscríbete aquí para no perderte ninguno…
Me despido por hoy.
Te mando un abrazo fuerte.🫂
Con amor,
Estefi.🧞♀️